La guerra civil española

¿Cómo empezó la Guerra Civil Española?
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El mismo año 1936 se celebraron elecciones generales en España, exactamente el 16 de febrero de 1936. A estas elecciones se presentaron muchos partidos políticos tanto de izquierdas como de derechas. El Frente Popular, la coalición de izquierdas que englobaba tanto al Partido Socialista Obrero Español como al Partido Comunista, Izquierda Republicana y otros tantos, consiguió la mayoría absoluta. Pero, ¿cómo comenzó exactamente la Guerra Civil Española? 

Tras la victoria del bando de izquierda continuaron una serie de acciones terroristas que pretendían movilizar a la masa contra el gobierno, en el caso de los atentados de los falangistas y grupos de derecha, y para responder a los primeros en el caso de los grupos de izquierdas. Solo en el mes de febrero ya se contabilizaban por centenares los fallecidos en este tipo de acciones contra la situación política, social y económica del país.

En los meses sucesivos el panorama social y militar de España fue, de todo, menos tranquilo. Varios altos mandos militares planearon durante meses una posible sublevación frente al gobierno republicano que se haría efectiva el 17 de julio de 1936 y los días sucesivos. Pero, ¿qué hizo que los militares se alzaran justo ese día?

 El 16 de abril de 1936 uno de los hombres de José Castillo, un instructor de las milicias de la juventud socialista, asesinó a Andrés Sáenz de Heredia, primo del mismísimo José Antonio Primo de Rivera. Como represalia el 12 de julio fue asesinado el propio José Castillo. Este hecho desencadenó la venganza de la izquierda que terminó con la vida del diputado de Renovación Española, José Calvo Sotelo, al mismo día siguiente. Este asesinato del líder de la derecha terminó por decantar la balanza de los indecisos al golpe de estado (entre los que, según Paul Preston, se encontraba el propio Franco) a llevar a cabo una acción que conllevaría un conflicto bélico en nuestro país.

Así comenzaría la Guerra Civil Española que duraría hasta el 1 de abril de 1939 con la victoria del bando nacional con el general Francisco Franco a la cabeza. Él mismo tomaría las riendas de España bajo un régimen dictatorial hasta su muerte el 20 de noviembre de 1975.

El contexto

España se dividió entre izquierdas y derechas, pero no debe pensarse que se dio una suerte de alistamiento por ideologías.

Hubo voluntarios en los dos bandos, pero la gran mayoría de los soldados fueron movilizados por quienes se habían impuesto donde vivían. En la guerra tuvo una destacada influencia la dimensión internacional. El bando sublevado recibió la ayuda de Hitler y Mussolini, por simpatías ideológicas y por su estrategia de tensión con las democracias. Las primeras semanas, la colaboración de Alemania posibilitó que el ejército de Marruecos cruzase el Estrecho. Después se incrementó su apoyo; tuvo especial importancia la Legión Cóndor, que aumentó la superioridad aérea de Franco. Italia envió tropas, además de armamento y munición.

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Milicianos defensores de la República. 

En cambio, las democracias mantuvieron una política de neutralidad, que buscaba el apaciguamiento de Hitler. Sólo la Unión Soviética apoyó decididamente a la República, por sintonía ideológica y consideraciones geoestratégicas. Envió armas, si bien llegaron de forma más dispersa y eran de peor calidad que las que el bando contrario recibía de las potencias fascistas. El principal apoyo en hombres fueron las Brigadas Internacionales, formadas por unos 40.000 voluntarios que reclutó en varios países la Internacional Comunista (pero no todos comunistas).

En ambos bandos se desencadenó una represión brutal, con detenciones y asesinatos. En la zona franquista se dirigió contra obreros y campesinos con alguna militancia política y sindical (o que se les atribuía), algunos intelectuales como García Lorca o los maestros que representaban el laicismo republicano.

Hubo pistoleros descontrolados, pero en general esta represión la dirigieron las autoridades militares. En la zona republicana las iniciativas fueron más dispersas, aunque también algunas procedieron de instancias gubernamentales. Se persiguió a religiosos, derechistas, conservadores y católicos reconocidos. Tras el caos inicial el gobierno controló esta represión, que se fue reduciendo sin llegar a desaparecer. Unas 60.000 personas fueron ejecutadas en la zona franquista –durante la guerra– y unas 30.000 en la republicana.

Fuente: Revista Muy Interesante

La Guerra Civil de España(1936-1939)

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El dictador español Francisco Franco tomará el poder absoluto en 1939 y permanecerá hasta su muerte en el año 1975.

El 12 de abril de 1931 se celebraron en España elecciones municipales. Ante el desfavorable resultado de las mismas para la monarquía, el rey Alfonso XIII abandonó el país. Se instauraba la Segunda República. En las elecciones de junio de 1931 la izquierda (republicanos y socialistas) obtuvo mayoría absoluta, dando lugar al denominado “Bienio Progresista”. Ocurriría lo contrario en las de noviembre de 1933, en las que la derecha (CEDA) saldría triunfante. Se iniciaba el “Bienio Negro”.

En 1936 España estaba inmersa en un ambiente de gran inestabilidad social. Ya en 1934 se habían desencadenado graves episodios, con levantamientos antigubernamentales en Cataluña y Asturias. Éste último fue duramente reprimido.

Las elecciones de febrero de 1936 dieron la victoria al Frente Popular, una coalición de partidos de amplio espectro ideológico, aglutinados para hacer frente a un enemigo común: el fascismo ascendente.

El 18 de julio de 1936 el general Franco se sublevó contra la República. Esta vez con mayor éxito que el general Sanjurjo, quien había fracasado en otra intentona en agosto de 1931. Al mando del ejército de Marruecos, Franco avanzó hacia Madrid. Allí hubo de enfrentarse a las Brigadas Internacionales, de carácter antifascista, creadas en apoyo al gobierno republicano con combatientes procedentes de todo el mundo.

La Guerra Civil Española alcanzó una amplia repercusión internacional. Los distintos estados se posicionaron a favor o en contra de los dos bandos. Los gobiernos totalitarios de Alemania e Italia apoyaron desde el principio el golpe de estado.

Auspiciado por el gobierno británico, las principales potencias europeas (Reino Unido, Francia, Alemania, Italia y la URSS) firmaron un “Acuerdo de no intervención” en el conflicto, cuya pretensión sería impedir que éste se internacionalizara. El acuerdo resultó un auténtico fiasco, ya que no logró impedir el abastecimiento de armas, víveres y pertrechos a ambos bandos: de parte de los sublevados, los procedentes de Alemania e Italia; de parte republicana, los suministrados por la Unión Soviética.

A lo largo de 1937 las tropas de Franco fueron alcanzando objetivos cada vez más importantes: Málaga fue tomada el 8 de febrero, Bilbao el 9 de julio; la mayor parte de la cornisa Cantábrica había caído en manos de los nacionales en septiembre. Aragón sucumbió en marzo de 1938. A finales de ese año, tras haber rechazado los franquistas la contraofensiva republicana del Ebro, Cataluña se derrumbó. El conflicto quedó sentenciado con la derrota de la República, que se concretó el 1 de abril de 1939. 

En España se instauró una dictadura de signo fascistoide, liderada por el General Francisco Franco Bahamonde, quien rigió los destinos del país hasta su muerte, acaecida en 1975.

La Guerra de España levantó auténticas pasiones en todo el mundo y sirvió de ensayo y precedente de la Segunda Guerra Mundial.

Fuente: Clase de historia.com

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Moscú revela documentos inéditos de Stalin sobre la guerra civil española

RBTH (agencia de noticias rusa) ha tenido acceso a los inéditos documentos de las Brigadas Internacionales que se conservan en el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI) y serán presentados al público en noviembre de este año.

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Con motivo del 80º aniversario del comienzo de la guerra civil española, el Archivo Estatal Ruso de Historia Político-Social (RGASPI, por sus siglas en ruso) prepara una serie de actos para presentar la colección digitalizada de documentos históricos que fueron trasladados clandestinamente de España a Moscú en camiones y barcos. Se trata de un gran archivo de las Brigadas Internacionales que los especialistas rusos esperan presentar a historiadores e investigadores españoles.

“La digitalización del archivo de las Brigadas Internacionales prácticamente ha terminado y estamos listos para presentarlo al público. Se puede decir, que es un regalo que hemos preparado a nuestros colegas de España y otros países europeos”, comenta a RBTH el director del RGASPI, Andréi Sorokin.

El proceso de digitalización ha durado varios años y para celebrar la finalización de este trabajo el director del RGASPI planea organizar una conferencia internacional dedicada a la Guerra Civil y una exposición que tendrán lugar a principios de noviembre.

En los fondos del RGASPI se han conservado documentos militares del ejército republicano que llevan el sello “secreto” y revelan las posiciones de las tropas republicanas y las del enemigo. El archivo contiene también los decretos firmados por Stalin, los telegramas secretos que se enviaban a Moscú desde el extranjero y una gran colección de cartas, periódicos, dibujos, caricaturas, álbumes y diarios personales de los voluntarios de más de 50 países que lucharon en España junto a las tropas republicanas.

“Estoy en contra de que los españoles condecoren a la gente de la URSS”

Entre los documentos firmados por el líder soviético, está el decreto de agosto de 1936 sobre el suministro de petróleo a España:

“Considero necesario suministrar petróleo urgentemente a los españoles en condiciones preferenciales y, si hace falta, rebajar el precio. Si los españoles necesitan pan y otro tipo de alimentos hay que venderlos todo esto en condiciones preferenciales”, insistió Stalin.

Según Andréi Sorokin, los documentos conservados por el RGASPI, confirman el hecho de que durante los primeros meses de la Guerra Civil, la URSS intentaba distanciarse de este conflicto al máximo. “La URSS dosificaba su participación en la guerra limitándose, en un principio, a enviar ayuda humanitaria a España. Pero cuando las posturas de otros estados europeos se aclararon, la URSS no solo prestaba ayuda y concedía préstamos, sino también enviaba la técnica militar y a los militares”, comenta Andréi Sorokin. 

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Otro de los documentos que llama la atención es un telegrama enviado desde México el 31 de diciembre de 1936, en el que se le comunica al dirigente soviético que el Embajador de España en México tiene la intención de condecorar al presidente Lázaro Cárdenas del Río y a otros mexicanos con el Orden de la República Española.

Sin embargo, se dice en el telegrama, el Embajador de España “considera incómodo galardonar a los mexicanos ignorando la URSS” y , por lo tanto, pide la opinión de Stalin al respecto. La respuesta del dirigente soviético fue breve y rotunda: “Estoy en contra de que los españoles condecoren a la gente de la URSS”

Con entusiasmo y romanticismo

El archivo contiene multitud de cartas, dibujos y fotos de los voluntarios de Italia, Alemania, Francia, Checoeslovaquia y otros países que muestran el entusiasmo e incluso romanticismo con el que ellos percibían la guerra. Entre los documentos se encuentran también los que recogen la vida diaria de los voluntarios en los campos de trabajo en Francia y África, a donde fueron enviados tras la derrota del ejército republicano.

“El archivo contiene miles de documentos e información personal de las Brigadas Internacionales. Es imposible que esta cantidad de documentación no nos lleve a ningún descubrimiento histórico”, afirma el director del RGASPI.

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Documentos sobre el nazismo

Hitler In Crowd

1933: Adolf Hitler 

ANTECEDENTES DEL PARTIDO NAZI

“1. Pedimos la unión de todos los alemanes para constituir una Gran Alemania fundada en el derecho de la independencia que tienen las naciones.

  1. Pedimos para el pueblo alemán la igualdad de derechos en los tratados con las otras naciones y la abolición de los tratados de Versalles y de Saint-Germain.

    3. Pedimos espacio y territorio para la alimentación de nuestro pueblo y para establecer nuestro exceso de población.

    4. Nadie, salvo los miembros de la nación, podrá ser ciudadano del Estado. Nadie, salvo aquellos por cuyas venas circula sangre alemana, sea cual sea su credo religioso, podrá ser miembro de la nación. Por consiguiente, ningún judío será miembro de la nación.

    8. Es preciso impedir toda la inmigración no alemana. Pedimos que se obligue a todo no ario llegado a Alemania a partir del 2 de agosto de 1914 a abandonar inmediatamente el territorio nacional.

    11. Se abolirá todo ingreso no conseguido por medio del trabajo, así como la servidumbre impuesta por el interés.

  2. Pedimos la nacionalización de todas las empresas que actualmente están en poder de los trusts.

    14. Pedimos la participación en los beneficios de las grandes empresas.

    15. Pedimos que se ponga en práctica un plan gradual de asistencia social a la vejez.

    16. Pedimos la creación y el mantenimiento de una sana clase media […].

    17. Pedimos una reforma agraria que sirva a nuestros intereses nacionales, la sanción de una ley que ordene la confiscación sin compensaciones de la tierra con propósitos comunales, la abolición del interés en el préstamo sobre las tierras y la prohibición de especular.

  3. […] Exigimos que el Estado eduque a su cargo a los niños dotados de talento superior y los hijos de padres pobres, sean cuales sean la clase y la ocupación de éstos. 21. El Estado procurará elevar el nivel de la salud de la nación protegiendo a las madres y los niños, prohibiendo el trabajo infantil, aumentando la eficacia corporal mediante la gimnasia obligatoria y los deportes […].
  4. Pedimos la abolición del ejército mercenario y la formación de un ejército nacional.

    25. Para llevar a cabo todo lo precedente, pedimos la creación de una poderosa autoridad central del Estado: indiscutibles atribuciones del parlamento políticamente centralizado sobre toda la nación y sobre su organización […]. “

Programa del Partido Obrero Alemán. 1920.

* Este ideario constituirá el núcleo conceptual del Partido Nacionalsocialista Alemán (Nazi).


Utilización del parlamento

“Somos un partido antiparlamentario, con buenos fundamentos, que rechazamos la Constitución de Weimar y las instituciones republicanas por ella creadas; somos enemigos de una democracia falsificada, que incluye en la misma línea a los inteligentes y los tontos, los aplicados y los perezosos; vemos en el actual sistema de mayoría de votos y en la organizada irresponsabilidad la causa principal de nuestra creciente ruina. ¿Qué vamos a hacer por tanto en el Reichstag?
Vamos al Reichstag para procuramos armas en el mismo arsenal de la democracia. Nos hacemos diputados para debilitar y eliminar el credo de Weimar con su propio apoyo. Si la democracia es tan estúpida que para este menester nos facilita dietas y pases de libre circulación, es asunto suyo. (…). También Mussolini fue al Parlamento. Y a pesar de ello, no tardó en marchar con sus camisas negras sobre Roma.”

  1. Goebbels. Artículo en Der Angriff. 1928.

LA GUERRA DE 1914 Y REVANCHISMO

“La guerra de 1914 no fue impuesta a las masas -Dios es testigo de ello-, sino todo lo contrario, deseada por todo el pueblo […] También para mí estas horas fueron como una liberación de penosas impresiones de mi juventud. No me da ninguna vergüenza decir hoy que, transportado por un entusiasmo tumultuoso, caí de rodillas y agradecí al cielo de todo corazón el haberme otorgado la dicha de poder vivir en una época como aquella […] [Para los alemanes, sin embargo] […] ¡fueron vanos todos los sacrificios y todas las privaciones!, ¡fue en vano haber sufrido hambre y sed durante meses interminables; inútiles las horas en que, oprimidos por la angustia de la muerte, cumplíamos, sin embargo, con nuestro deber! ¡Inútil el holocausto de dos millones de hombres que encontraron la muerte!
¿No van a abrirse las tumbas de estos centenares de miles de hombres, que un día salieron de las trincheras para no volver jamás? ¿No debieran abrirse y enviar, como fantasmas vengadores, a los hombres mudos, cubiertos de lodo y de sangre, hacia la patria que con tal irrisión les escamotea el supremo sacrificio que un hombre puede hacer por su pueblo en este mundo? […] ¿Fue este el objetivo del sacrificio que la madre alemana ofrendó a la patria, cuando con su corazón transido dejó partir a sus hijos más queridos, para no volver a verlos jamás? ¿Todo esto ocurrió para que un puñado de criminales pudiera apoderarse de nuestro país?”

Adolf Hitler. Mi lucha.1924.


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PROPAGANDA EN JULIO DE 1932

“¡Clases medias, escuchad! ¡Votad por la lista de Adolf Hitler! Desde hace años el sistema funciona a expensas de las clases medias artesanales y comerciantes. Las clases medias y el campesinado eran uno de los pilares más sólidos del Estado. Pero con el ascenso del marxismo y del capitalismo financiero, esas clases quedaron cada vez más atrapadas. A pesar de que fueron, entre todas las clases sociales, las que hicieron los más grandes sacrificios durante la guerra, la inflación les arrancó sus últimos bienes. (…) La idea del nacionalsocialismo es la única que posee la fuerza necesaria para emprender el buen camino, para salvar a nuestro pueblo y no dejarse detener por ningún obstáculo. Las clases medias pueden ganarlo todo o perderlo todo.”

Vólkischer Beobachter, 31 de julio de 1932.


ESTADO RACISTA

“El fin supremo del Estado racista debe ser el asegurar la conservación de los representantes de la raza primitiva, creadora de la civilización que hace la belleza y el valor de una humanidad superior.
El Estado racista habrá cumplido su papel supremo de formador y educador cuando haya grabado en el corazón de lo juventud que le ha sido confiada el espíritu y el sentimiento de la raza. Es preciso que ni un solo muchacho o muchacha pueda dejar la escuela sin estar plenamente instruido de la pureza de la sangre y de la necesidad absoluta de mantenerla pura (…)
El Reich alemán, como Estado, tiene que abarcar a todos los alemanes e imponerse la misión, no sólo de cohesionar y de conservar las reservas más preciadas de los elementos raciales originarios de este pueblo, sino también lo de conducirlos, lenta y firmemente, a una posición predominante (…)
La existencia de tipos humanos inferiores ha sido siempre una condición previa esencial para la formación de civilizaciones superiores (…).
La política exterior del Estado racista tiene que asegurar a la raza que abarca ese Estado los medios de subsistencia, estableciendo una relación natural, vital y sana, entre el aumento de su población y la extensión y la calidad del suelo que habita (…)
Sólo un territorio suficientemente amplio puede garantizar a un pueblo lo libertad de su vida (…).”

Adolf Hitler. Mi lucha, 1925.


VIOLENCIA Y TERROR

“El terror sigue siendo utilizado por los regímenes totalitarios incluso cuando ya han sido logrados sus objetivos psicológicos: su verdadero horror estriba en que reina sobre una población completamente sometida. Allí donde es llevado a la perfección el dominio del terror, como en los campos de concentración, la propaganda desaparece por completo; quedó incluso totalmente prohibida en la Alemania nazi. La propaganda, en otras palabras, es un instrumento del totalitarismo, y posiblemente el más importante, en sus relaciones con el mundo no totalitario; el terror, al contrario, constituye la verdadera esencia de su forma de gobierno […] matando a pequeños funcionarios socialistas y a miembros influyentes de los partidos adversarios trataron de demostrar a la población los peligros que implicaba la mera afiliación a esos partidos […] como «propaganda del poder», advertía a la población en general que resultaba más seguro ser miembro de una organización paramilitar nazi que ser un republicano leal.”

Hannah Arendt. Los orígenes del totalitarismo.

Documentos sobre el fascismo italiano

Fascismo

Estado Totalitario

“Siendo anti individualista, el sistema de vida fascista pone de relieve la importancia del Estado y reconoce al individuo sólo en la medida en que sus intereses coinciden con los del Estado. Se opone al liberalismo clásico que surgió como reacción al absolutismo y agotó su función histórica cuando el Estado se convirtió en la expresión de la conciencia y la voluntad del pueblo. El liberalismo negó al Estado en nombre del individuo; el fascismo reafirma los derechos del Estado como la expresión de la verdadera esencia de lo individual. La concepción fascista del Estado lo abarca todo; fuera de él no pueden existir, y menos aún valer, valores humanos y espirituales. Entendido de esta manera, el fascismo es totalitarismo, y el Estado fascista, como síntesis y unidad que incluye todos los valores, interpreta, desarrolla y otorga poder adicional a la vida entera de un pueblo (…). 
El fascismo, en suma, no es sólo un legislador y fundador de instituciones, sino un educador y un promotor de la vida espiritual. No intenta meramente remodelar las formas de vida, sino también su contenido, su carácter y su fe. Para lograr ese propósito impone la disciplina y hace uso de su autoridad, impregnando la mente y rigiendo con imperio indiscutible (…).” 

Benito Mussolini. La doctrina del fascismo, 1932.


Características

“El fascismo se afirma a través de: 
– Una concepción mística de la política y de la vida en general, fundada en la fe en el activismo irracional (otorga una gran importancia a la acción directa para resolverlo todo) y en el menosprecio del individuo ordinario, al cual se oponía la exaltación de la colectividad nacional y de las personalidades fuera de lo común (elites y superhombres), de ahí el mito esencial en el fascismo, el del jefe (o caudillo). 
– Un régimen político de masas (en el seno de una movilización permanente de las masas y de una relación directa entre el jefe y la masa, sin intermediarios), fundado en el sistema de partido único y en la milicia del partido, llevada a cabo mediante métodos policíacos y por el control de todas las fuentes de información y de propaganda. 
– Un revolucionarismo verbal surtido de un conservadurismo de fondo (…). 
– La tentativa de crear una nueva clase dirigente, expresión del partido y, sobre todo, a través de él, de la pequeña y mediana burguesía. 
– La creación e importancia de un potente aparato militar. 
Un régimen económico privado, pero caracterizado por la tendencia a la expansión de la iniciativa pública y por el paso del liderazgo económico de los capitalistas y de los jefes de empresa a los altos funcionarios del Estado, así como por la asunción por parte del Estado, del papel de mediador en los conflictos sociales (corporativismo) y por una orientación autárquica.”

Renzo de Felice. Comprender el fascismo. 1975.

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La palabra fascismo proviene de los fasces o haz de varas del mismo tamaño, atadas alrededor de un hacha, que simbolizaban la autoridad de los magistrados romanos.


CORPORATIVISMO

“Cuando, por medio de la creación de la Milicia, guardia armada del Partido y de la Revolución y por la constitución del Gran Consejo, órgano supremo de la Revolución, se golpeó con un sólo golpe la práctica y la teoría del liberalismo, entonces nos metimos definitivamente por la vía de la Revolución. 
Hoy estamos enterrando el liberalismo económico. El corporativismo desempeña en el terreno económico el mismo papel que el Gran Consejo y la Milicia han desempeñado en el plano político. 
El corporativismo es la economía disciplinada y por consiguiente, controlada, porque no es posible una disciplina sin control. 
El corporativismo supera al socialismo y al liberalismo, creando una síntesis nueva. 
He aquí un hecho sintomático, sobre el que se ha reflexionado muy poco: la decadencia del capitalismo coincide con la decadencia del socialismo. Todos los partidos socialistas de Europa están por los suelos. Y no me refiero sólo a Italia y Alemania, sino también a otros países.”

Discurso de Mussolini sobre el Estado corporativo. 28 octubre 1933.


CORPORATIVISMO Y SINDICATOS

“La definición puede ser ésta: El Consejo Nacional de las Corporaciones es en la economía italiana lo que el Estado Mayor en el Ejército: el cerebro pensante que prepara y coordina. La semejanza militar. No os desagradará, porque la economía italiana tiene que combatir en verdad, una ruda e incesante guerra que requiere un Estado Mayor, mandos y tropas que se hallen a la altura de la situación para la misión que se les confía. 
(…) En el artículo 12 está toda la corporación, tal como la entiende y la quiera el Estado fascista. En las corporaciones, el sindicalismo fascista encuentra su meta. El sindicalismo, de cualquier índole, tiene un proceso que podría llamarse común, salvo en los métodos; se comienza por la educación del individuo a la vida asociativa; se continúa con la estipulación de los contratos colectivos, se efectúa la solidaridad de asistencia mutual es, se perfecciona la habilidad profesional. Pero mientras el sindicalismo socialista, por el camino de la lucha de clases desemboca en la política con su programa de supresión de la propiedad privada y de la iniciativa individual, el sindicalismo fascista, a través de la colaboración de las clases, desemboca en las corporaciones, que dan a la colaboración armonía y sistema, defendiendo la propiedad pero elevándola a función social, respetando la iniciativa privada, pero en el ámbito de la vida y de la economía de la nación. 
El sindicalismo no puede ser un fin en sí: o se convierte en socialismo político o en corporaciones fascistas. Sólo en las corporaciones se realiza la unidad económica en sus diversos elementos: capital, trabajo y técnia.”

Benito Mussolini. Discurso en el Consejo Nacional de las Corporaciones. 22 de abril de 1930.


ANTIDEMOCRACIA

“El fascismo niega que el número, por el solo hecho de ser número pueda dirigir las sociedades humanas, niega que este número pueda gobernar gracias a una consulta periódica. Afirma la desigualdad indeleble, fecunda y bienhechora de los hombres, que no es posible nivelar gracias a un hecho mecánico y exterior como el sufragio universal. Se puede definir a los regímenes democráticos como aquellos que dan al pueblo, de tiempo en tiempo, la ilusión de la soberanía (…). El fascismo rechaza de la democracia la absurda mezcla convencional de igualdad política, el hábito de la irresponsabilidad colectiva, el mito de la felicidad y del progreso indefinido. Pero si la democracia puede entenderse de modo diferente, si ella significa no dejar al pueblo al margen del Estado, el fascismo puede ser definido por el que escribe estas líneas como una ‘democracia organizada, centralizada y autoritaria. (…).
Ni agrupaciones (partidos políticos, asociaciones, sindicatos) ni individuos fuera del Estado. Por consiguiente, el fascismo es contrario al socialismo que limita el movimiento histórico al punto de reducirlo a la lucha de clases y que ignora la unidad del Estado que, de suyo, funde las clases en un sólo bloque económico (…).” 

Benito Mussolini. La doctrina del fascismo, 1932.


LIBERALISMO Y FASCISMO. DIFERENCIAS

“A diferencia del Estado liberal, que tiene la misión de administrar una sociedad de manera que puedan desarrollarse los individuos, los grupos y la economía sin limitación de la libertad, el Estado totalitario pretende, mediante la coerción, organizar la sociedad para evitar los defectos y las taras del liberalismo. [ … ] El fascismo italiano sitúa su ideal en un Estado todopoderoso, «conciencia inmanente de la nación», cuyos intereses deben prevalecer por encima de los intereses individuales. [ … ] A las gentes, desprovistas así de sus esquemas habituales de organización, el régimen propone un ideal de unión en el Estado: en lugar de las luchas sociales, la colaboración de las clases mediante estructuras corporativistas; en vez de la lucha de los partidos, un ideal moral de espíritu de sacrificio en favor de la comunidad nacional; en lugar de la fe religiosa, la mística comunitaria, de la cual el partido fascista es la encarnación y el sustento.
El caso de la Alemania nazi es, a la vez, parecido y distinto. La voluntad de unificación de la comunidad nacional es idéntica, pero en este caso es la raza y no el Estado, simple instrumento al servicio de los objetivos raciales, lo que constituye el punto de encuentro.”

S. Berstein. Los regímenes políticos del siglo XX.


 


 

El período de Entreguerras (1919-1939)

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Caricatura de 1929 que presenta a Alemania como un paciente aquejado de diversos males y atendida por un perverso doctor judío.

¿Qué pasó después de la Paz de Versalles?

La paz firmada en Versalles por los 30 estado involucrados en la Primera Guerra Mundial, pronto demostró su fragilidad. Cuatro imperios se habían hundido (Alemania, Austria-Hungría, Rusia y Turquía) y muchos países hasta entonces dominados por ellos, reclamaban su independencia. Las burguesías europeas miraban con gran preocupación la instalación en Rusia (1917) del primer estado socialista del mundo que había repartido las grandes propiedades entre los campesinos y dado a los obreros el control de las fábricas.

¿Cómo surgió en fascismo?

Italia fue una de las vencedoras de la guerra pero perdió territorios en la Paz de Versalles. Esto fue vivido como una humillación por muchos italianos. A esto se sumaba la grave situación económica y la miseria que había dejado la guerra. Los partidos obreros y los sindicatos organizaron grandes huelgas en las ciudades y los campos. Los patrones temieron que se repita la experiencia de Rusia y le brindaron su apoyo al Partido Fascista creado por Benito Mussolini que prometía volver a las glorias del Imperio Romano y terminar con los socialistas y comunistas. Con el apoyo del gran capital italiano, Mussolini llegó al poder en 1933 para no abandonarlo hasta 1945. Instaló una férrea dictadura -el “Estado Fascista”- en la que existía un solo partido y un solo líder “el Duce”, el propio Mussolini.

¿Por qué se produjo la crisis de 1929?

Los Estados Unidos vivieron un período de esplendor durante los años veinte. Fueron los grandes vencedores de la Primera Guerra y su economía era floreciente. Crecieron el lujo y el despilfarro a tal punto que a esta década se la llamó “los años locos”. Fue tal el nivel de producción que en determinado momento, aproximadamente 1928, dejó de ser negocio invertir en la industria porque se estaban acumulando muchos productos sin venderse. Entonces comenzó la inversión especulativa en la Bolsa de Comercio de Wall Street hasta que a fines de octubre de 1929, todo se derrumbó. ¿Qué había pasado? Los grandes capitalistas se dieron cuenta de que había demasiado dinero en la bolsa y muy poco en la producción y esto les generó desconfianza y comenzaron a vender sus acciones. Se produjo un verdadero efecto dominó en el que todos vendían pero nadie quería comprar. Estados Unidos entraba en la crisis más grave de su historia.

¿Cómo surgió el nazismo en Alemania?

Alemania vivía desde la derrota una situación económica y social gravísima que se vio empeorada por la crisis de 1929. Creció la inflación hasta llegar a límites increíbles. Un boleto de tranvía llegó a costar 13 millones de marcos. El movimiento obrero alemán, históricamente poderoso, hizo oír su descontento con grandes huelgas e intentos revolucionarios. Como en Italia, la gran burguesía alemana, temerosa, buscó terminar a cualquier precio con la “amenaza” obrera y depositó su confianza en el partido nacionalsocialista, conocido popularmente como “nazi”, liderado por Adolf Hitler.

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¿Cómo fue la política de Hitler?

El fascismo alcanzó su máxima expresión en Alemania con Hitler que llegó al poder en 1933. La vida política, económica, social y cultural quedó bajo el total control del estado y su policía secreta (Gestapo). Fueron creados los campos de exterminio en los que serán asesinadas más de 10 millones de personas, de las cuales 6 millones fueron judías acusados por Hitler de ser los responsables de todos los males de Alemania. El resto eran gitanos, eslavos, discapacitados, homosexuales y disidentes de todo tipo. En el Imperio de Hitler (Tercer Reich) no había lugar para los diferentes.

¿Cómo reaccionaron las potencias europeas frente al nazismo?

En un principio lo apoyaron y hasta firmaron pactos de amistad con Hitler. Inglaterra, por ejemplo, a través de su canciller Chamberlain, dijo que Hitler era un caballero y aceptó las anexiones de Austria y Checoslovaquia llevadas adelante por Alemania. Las burguesías europeas veían en Hitler un freno a la expansión soviética y un férreo control para las ideologías obreras. La URSS, por su parte también pactó con Hitler y le reconoció sus conquistas. Sólo en 1939, después de seis despiadados años de gobierno y exterminio, Inglaterra y Francia se decidieron a actuar contra Hitler, cuando éste invadió Polonia. EE.UU. lo haría dos años más tarde al igual que la URSS.

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¿Qué fue la Guerra Civil Española?

En julio de 1936 el General Francisco Franco dio un golpe de estado contra el gobierno republicano de centro izquierda que acababa de ser elegido. Inmediatamente se formaron dos bandos: por un lado los franquistas, apoyados por Hitler y Mussolini, y por otro los republicanos, apoyados por la URSS, México y decenas de miles de voluntarios de todo el mundo. Se produjo una terrible guerra civil que dejó un saldo de un millón de muertos. El triunfo fue para las fuerzas fascistas que derrotaron a los republicanos en 1939. Franco instauró una dictadura que se prolongó hasta su muerte en 1975.

Fuente: El Historiador.com

“De vuelta al trabajo”

Al aceptar la nominación presidencial de su partido en 1932, Franklin Delano Roosevelt prometió un “nuevo trato para el pueblo estadounidense” para combatir la Gran Depresión. Después de asumir el cargo en marzo de 1933, Roosevelt experimentó con una variedad de nuevos programas diseñados para reactivar la economía y poner a millones de agricultores en paro y trabajadores de la industria de vuelta al trabajo. Libros ilustrados, folletos, revistas y otros materiales impresos de la época revelan la promesa del Nuevo Trato para crear puestos de trabajo.

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“Dar trabajo, comprar productos hechos en Estados Unidos”

De vuelta al trabajo

En busca del bienestar económico y social

Franklin Roosevelt y el New Deal

star_roosevelt401 nuevo trato“[El] aumento de los salarios y reducción de las jornadas de labor no perjudicarán a ningún empleador. Por el contrario, una acción semejante beneficia más al empleador que la desocupación y los salarios reducidos, por cuanto crea un número mayor de consumidores para su producción. Esa es la sencilla idea que constituye el corazón de la Ley de Restablecimiento Industrial.

Si todos los empleadores de cada grupo competidor resuelven pagar a sus obreros los mismos salarios –jornales razonables- y exigen la misma cantidad de horas y de trabajo –jornadas razonables-, ese aumento de los salarios y reducción de las jornadas de labor no perjudicarán a ningún empleador. Por el contrario, una acción semejante beneficia más al empleador que la desocupación y los salarios reducidos, por cuanto crea un número mayor de consumidores para su producción. Esa es la sencilla idea que constituye el corazón de la Ley de Restablecimiento Industrial. (…)

No hemos de pasar otro invierno como el último. Pongo seriamente en duda que jamás otro pueblo soportó con tanto valor y resignación una estación sólo la mitad de rigurosa. No podemos pedir de Estados Unidos que siga haciendo frente a tan inútiles penurias. Ha llegado el momento de obrar valientemente y la Ley de Restablecimiento Nacional nos proporciona los medios de vencer la desocupación…

La propuesta es simplemente la siguiente: Si todos los empleadores obran conjuntamente con el fin de reducir la jornada de trabajo y aumentar los salarios, podremos emplear de nuevo a los desocupados. Ningún empleador se perjudicará con esta medida, debido a que el nivel relativo del costo aumentará en la misma proporción para todos. Pero si algún grupo considerable se abstuviese de hacerlo, esta gran oportunidad se perderá para nosotros y tendremos que soportar otro invierno desesperado. Esto no debe suceder. (…) Existen, naturalmente, hombres –aunque solamente sean pocos- que tratarán de obstaculizar esta gran finalidad común, buscando, ante todo, un beneficio egoísta para ellos. Hay en la Ley penalidades apropiadas para castigarlos…

A los hombres y a las mujeres, cuya vida ha sido oscurecida por el hecho o el temor de la desocupación, me complazco en hacer llegar en este momento una palabra de aliento, porque los códigos y convenios ya aprobados, o que están a punto de serlo, demuestran que el plan aumenta los salarios y que tendrá eficiencia en reducir la desocupación. Ustedes pueden considerar a todo empleador, que adopte este plan como un hombre, que cumple con su misión, y dichos empleadores que se muestran perezosos en cooperar en nuestro plan estarán en condiciones de lograr mayores beneficios temporarios; pero hay  que tener en cuenta que el dinero que lograrán de ese modo, será a expensas del bienestar del país. (…)Ha llegado el momento en que es necesaria la paciencia, la comprensión y la cooperación. Los obreros de este país poseen por esta ley derechos que no podrán serles quitados. Nadie podrá tratar de privarles de esos derechos; pero tampoco será necesaria ninguna medida de agresión para lograrlo. Todo el país estará unido para conservarlos. (…).”

Franklin Roosevelt
 Fuente: Franklin Roosevelt, Discurso pronunciado por radiotelefonía el 24 de julio de 1933. Tomado de En Marcha, Santiago de Chile, Ed. Más Allá, s/f, págs. 109-117; en Franklin Roosevelte y Ferdinand Lundberg, El New Deal, Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1969, pág. 34-41.

La crisis del 30 y la industrialización de América Latina

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Por Luis Bértola

El modelo primario-exportador con el que América Latina creció desde las últimas décadas del siglo XIX ya había comenzado a mostrar síntomas de agotamiento, en algunos países, a partir de la I Guerra Mundial. Sin embargo, fue a partir de la crisis de 1929 y de la depresión de los años 30 cuando ese modelo entró en su crisis más profunda, que obligaría a cambiar la estrategia de desarrollo en muchos países.

La crisis y la depresión se manifestaron en América Latina bajo la forma de una profunda caída de los precios de materias primas y alimentos exportados, y de los volúmenes exportados. La capacidad de compra de las exportaciones se redujo notablemente, siendo Chile el país más afectado, con una reducción de aproximadamente el 80%. El mercado mundial se contrajo drásticamente y la economía mundial se fragmentó en distintas áreas bajo la hegemonía de distintas potencias y monedas.

Ante esta situación los distintos países latinoamericanos pusieron en práctica, de manera pragmática, diferentes políticas defensivas. A grandes rasgos se trataba de contraer lo más posible las importaciones y evitar la salida de capitales, para intentar así equilibrar la balanza de pagos. Sin embargo, el principal mecanismo para reducir las importaciones fue la caída del nivel de actividad económica y una fuerte reducción de la demanda interna. Dado que la crisis se había manifestado en las cuentas externas y que las estructuras productivas de los países de América Latina promovían un fuerte aumento de las importaciones a medida que aumentaba el ingreso, medidas del tipo keynesiano de expansión de la demanda solamente habrían de empeorar las cuentas externas. Por ello, las políticas pasaron principalmente por la reorganización productiva, intentando movilizar hacia el mercado interno los recursos productivos que quedaban ociosos en el proceso depresivo.

Las respuestas en América Latina no fueron similares. Las posibilidades de reaccionar frente a la crisis con políticas de cambio estructural dependían en buena medida de la madurez alcanzada por las economías en el período anterior: la existencia de sectores empresariales con experiencia en la producción industrial, la extensión del mercado interno, tanto por tamaño de población como por su nivel de ingreso, el nivel de fortalecimiento del Estado nacional y su capacidad para tomar medidas con cierta autonomía en medio de la crisis. También dependía del carácter de su producción exportable, la evolución de los diversos mercados y las oportunidades que distintos bienes abrían para su reorientación al mercado interno.

Así, países como Argentina, Chile y Uruguay, que habían alcanzado relativamente altos niveles de industrialización y relativamente altos niveles de ingreso antes de la crisis, pudieron ensayar respuestas más activas. También fue el caso de países grandes y medianos, como Brasil, Colombia, México, Perú y Venezuela.

Las políticas que originariamente fueron espontáneas y que no respondían a una doctrina específica fueron poco a poco articulándose en un conjunto de teorías que sostenían que América Latina debía industrializarse si no quería permanecer como una región periférica de la economía mundial. La industrialización, a su vez, suponía una muy activa participación del Estado y la introducción de cambios en las estructuras sociales, mediante una mejor distribución de la riqueza y la promoción del progreso técnico en toda la estructura económica. Se entendía que era tan necesario cambiar la inserción internacional como las estructuras internas.

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Heladeras Siam. Argentina, 1935.

Inspirados en estas teorías, y empujados por las urgencias económicas y los cambios sociales que se iban produciendo, muchos gobiernos impulsaron políticas de industrialización. Así, se crearon muchas empresas públicas, se nacionalizaron otras, se utilizó el tipo de cambio de manera diferencial para promover ciertos sectores productivos y dificultar las importaciones de bienes competitivos, se aplicaron subvenciones, se asignaron tipos de cambio diferentes también para equilibrar el comercio entre distintas regiones con distintas monedas dominantes, junto a muchas otras medidas.

Entre los puntos débiles de estas políticas pueden mencionarse los siguientes. Los Estados no fueron suficientemente fuertes como para frenar las presiones corporativas que buscaron privilegios sin preocuparse mayormente por la eficiencia productiva. Existió una obsesión por reducir las importaciones, siendo débil la preocupación por diversificar exportaciones. Las presiones corporativas llevaron a que el modelo fuera excesivamente orientado al mercado interno y los Estados nacionales no lograron avanzar en procesos de integración regional, que podían haber aumentado la eficiencia colectiva y promovido una mayor cultura de la innovación. No hubo una clara política científico-tecnológica articulada con los planes productivos. Las reformas sociales dejaron mucho que desear en la mayor parte de los países, manteniendo en el continente muchas de las características que aún hoy lo distinguen por su alta desigualdad.

Sin embargo, la industrialización estuvo muy lejos de ser un fracaso. Muy por el contrario, durante las décadas centrales del siglo XX América Latina registró sus mayores avances en desarrollo humano, tanto por el crecimiento del ingreso, la ampliación y profundización de la cobertura educativa, como por las mejoras de los sistemas de salud que hicieron elevar considerablemente la expectativa de vida al nacer.

Desde el punto de vista productivo los avances fueron notables: se amplió fuertemente el sector industrial, se acumularon capacidades empresariales, tanto públicas, como especialmente privadas; aumentó significativamente el nivel de la mano de obra y su formación técnica; surgieron empresas que fueron la base de las exitosas translatinas de las que tanto se habla en la actualidad.

La sustitución de importaciones fue una fuente menor de dinamismo en este proceso. Fue importante especialmente en la década de 1930 y aún más allá en algunos sectores industriales. Sin embargo, el gran motor para el crecimiento fue la expansión de la demanda interna. Ya avanzada la década de 1950, fue notorio para muchos gobiernos y teóricos que América Latina debía profundizar su inserción internacional y el modelo de industrialización comenzó a transformarse en esa dirección. Países como Argentina, Brasil y México fueron parcialmente exitosos en ese proceso. Incluso, países que iniciaron más tardíamente el proceso industrializador, adoptaron desde el inicio una estrategia de industrialización exportadora, en base al acceso a mano de obra barata, como fue el caso de algunos países centroamericanos.

La crisis del modelo industrializador tuvo determinantes diversas. En los países del Cono Sur, que habían tenido un inicio temprano de estas políticas, que partían de niveles de vida altos y de sociedades diversificadas y politizadas, experimentaron una crisis del modelo con fuertes componentes endógenos: los cambios en las condiciones externas (como la caída de los términos de intercambio en los años 50), agudizaron las pujas distributivas y, en el contexto de una limitada transformación productiva y aumento de la productividad, hicieron insostenibles los consensos sociales alcanzados. El desenlace de estos conflictos fueron las dictaduras militares de tipo post-democrático, que progresivamente abrazaron políticas liberales en lo económico y debilitaron fuertemente los logros democráticos y la construcción de capacidades productivas y sociales de las décadas anteriores.

En otros países, como Colombia, México y los centroamericanos, que habían ido desarrollando políticas de industrialización exportadora, el cambio de modelo vino más determinado por fenómenos externos: la crisis de la deuda de los años 80, originada en buena medida en los mercados internacionales, que promovieron un drástico cambio en los movimientos de capitales, dejó a los países latinoamericanos expuestos a un shock externo de gran magnitud, cuyas consecuencias fueron administradas en medio de la hegemonía del pensamiento liberal, que identificó a las políticas de industrialización como la causa de todos los males de América Latina. Se construyó así la llamada leyenda negra de este proceso industrializador, una leyenda mal fundada, que niega los muchos logros obtenidos y que dificulta aprender de las muchas enseñanzas que deben ser recuperadas críticamente.

Luis Bértola

Universidad de la República, Montevideo

Cursó estudios de Maestría y Doctorado en Historia Económica en la Universidad de Gotemburgo, Suecia.

Desde 1990 es investigador del Programa de Historia Económica y Social de la UdelaR y ha dirigido sus programas de posgrado (Diploma, Maestría, Doctorado). Ha dirigido decenas de tesis de posgrado. Formó parte del núcleo fundacional de la Licenciatura en Desarrollo y de la Red de Estudios del Desarrollo de la Universidad de la República. Es coordinador de la (Montevideo-Oxford Latin American Economic History Database).

Su investigación ha abordado el desempeño de largo plazo de las economías de América Latina en perspectiva comparada, en especial en relación a los patrones de especialización productiva, el cambio tecnológico, la distribución del ingreso y el rol de las instituciones.

Ha publicado decenas de artículos en revistas arbitradas, capítulos en libros y libros.

Ha dictado cursos de posgrado y seminarios en decenas de universidades de América Latina y Europa y ha sido Profesor Visitante de las Universidades de Harvard, Gotemburgo, Carlos III, Curitiba, Barcelona, Columbia, Alcalá de Henares y otras. Ha sido consultor del BID, CEPAL, OIT, OPP y otros organismos.

¿Qué era la Ley Seca?

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En enero de 1920 entro en vigor la 18ª enmienda a la Constitución de Estados Unidos, más conocida como Ley Seca o Ley Volstead, que prohibía la fabricación, el transporte y la venta de bebidas alcohólicas en todo el país. Estos nuevos delitos se castigaron a partir de aquel momento con multa y prisión, y estaba previsto el cierre durante un año cualquier establecimiento donde se detectara su consumo. Las medidas prohibicionistas extremas fomentaron una gran industria del crimen. Las bandas organizadas  ejercieron el control de un floreciente contrabando y mercado negro, favoreciendo indirectamente el fenómeno de las mafias y el gansterismo (Al Capone y otros).
 Los speakeasies (bares clandestinos) florecieron en las ciudades estadounidenses, protegidos por la complicidad de los ciudadanos enemigos de la prohibición. Para 1925 había 100.000 bares secretos en las principales urbes, 10.000 de ellos en Nueva York.  El 5 de diciembre de 1933 se puso fin a esta controvertida ley, que fue derogada con Franklin Delano Roosevelt como presidente estadounidense.

Fuentes: http://www.muyhistoria.es / http://www.claseshistoria.com/

La inmigración y la reacción conservadora

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Una fuerte inmigración comenzó a afluir desde todos los rincones del mundo (Alemania, Polonia, Italia, China) en busca de oportunidades, agolpándose en las ciudades en barrios abarrotados de extranjeros donde reinaban la pobreza y la exclusión. Pero esos inmigrantes eran portadores de lenguas, religiones, costumbres y diferentes ideales políticos, de modo que en no pocas ocasiones chocaron con los valores de los ya establecidos, que reaccionaron aferrándose a los conservadores ideales del modelo “WASP”(blanco, anglosajón, nativo y protestante).

La percepción de la “otra América”, la de los que llegaban, se convirtió en un grave problema social, político y moral. La Administración conservadora republicana optó por una política de control de la emigración (Leyes de 1921) y desde postulados racistas prohibió la entrada de individuos de origen asiático restringiendo asimismo la entrada de europeos -especialmente de eslavos y latinos- mediante leyes como la Immigration Actde 1924 (también conocida como “Johnson-Reed Act”).

Desde una mentalidad puritana, se difundió la opinión de que el país estaba siendo corrompido por ideas y modos de vida extraños y se identificó a los inmigrantes con la ingesta de alcohol. El gobierno prohibió su consumo, fabricación y venta (“Ley Seca”), fomentando con ello la creación de bandas organizadas que ejercieron el control de un floreciente contrabando y mercado negro, favoreciendo indirectamente el fenómeno de las mafias y el gansterismo (Al Capone y otros).